Estructura
26 de Enero de 2009
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Por un lado a las empresas les gusta la estructura: horarios, agendas, previsión de comienzo y fin, medidas de retorno, temas a tratar, etc. Ello les da la idea de que están comprando algo concreto y se sienten tranquilos.
Por otro lado cuanta más estructura, menos participación e involucración del destinatario, porque se siente más arropado, más como si estuviera en un vehículo donde le conducen, y por tanto pone menos iniciativa de su parte. ¿Cómo resolver el dilema?
Hablándolo con el cliente, es una solución. Pero el cliente dirá que prefiere la segunda, pero no es cierto, va a valorar el programa por la primera.
Mejor todavía, quitar la estructura y mostrar una enorma confianza personal de que vamos a conseguir los resultados que se persiguen, pero el cliente tiene que nadar en la incertidumbre. Es la mejor opción, pero no es fácil para el coach…


